16 semanas de baja maternal
Baja por maternidad. Esa cifra temida. Esas 16 semanas que nos da
este bendito país para estar con nuestros hijos. Esos cuatro meses que
no son cuatro meses, son menos, en los que se supone que una madre
recién parida debe entregar a su cría a los abuelos, a las guarderías, a
una canguro,porque por motivos económicos o laborales debe incorporarse
a trabajar en A, en B, o en C, porque hoy en día hay que moverse como
sea con tal de que no falte el plato en la mesa.
He estado pensando en profundidad sobre este tema, y es bastante doliente, en realidad. Hoy se me ha ocurrido comentar en una guarida(visto el resultado, no tiene otro nombre, pero me pasa por gilipollas, porque debería saber a estas alturas que con cierta gente no se pueden tocar ciertos temas)que la baja por maternidad, si tuviésemos consciencia de lo importante que es acompañar a un hijo los primeros años de su vida, debería ser de tres años. Mi argumentación en principio era bastante simple: si los grandes simios llevan a sus crías encima (literalmente) hasta esa edad, ¿Qué tienen nuestros hijos para tener que sufrir tan temprana separación de sus madres?. Es antinatural.
La sociedad enferma de valores en la que vivimos nos ha puesto, como siempre, y sobretodo, a las mujeres, en el filo de la navaja. Tenemos que ser heroínas. Flacas, guapas, modernas, competitivas, grandes profesionales, licenciadas, con agendas completísimas de obligaciones para demostrar que podemos ser igual que los hombres y además sabemos llevar la casa, tener hijos, criarlos, comprar, cocinar, limpiar, llevarlos al cole,cuidarlos si están enfermos, llevarlos al médico, a basquet, a piscina o adonde sea, porque también es súper importante que nuestros hijos estén tan repletos y tan estresados como nosotros, bien porque es lo que está de moda,bien por obligaciones de horario o bien porque a los niños les gusta (el tema de la casa, salvo benditas y contadísimas ocasiones, jamás se reparte al 50% con la pareja. Esto es así)
Los anuncios de bebés muestran siempre a nenes preciosos, gorditos y rechonchos que sonríen y duermen plácidamente. Que comen como limas y que no lloran ni un segundo. Padres que se miran alelados con cara de orgasmo infinito y que se quieren como si no hubiera un mañana.
La realidad es bastante diferente. Los niños lloran, y quieren los brazos de mamá y si no, lloran aún más. Se ponen enfermos, pillan febradas de escándalo que te dejan acojonada, van a menudo al pediatra, vomitan cada dos por tres y lo ponen todo perdido, se cagan en modo aspersión y te ponen perdida a ti y a lo que rodea, mean, perrean, patalean, no duermen bien, te llaman cuarenta veces no dejándote a ti tampoco dormir bien. Los llevas colgados en lachepa mientras pones la lavadora, preparas la cena, recojes los juguetes o vasa comprar. Lo dejan todo patas arriba. Los hombres reclaman atención y las mujeres están tan cansadas que en cuanto pillan la cama, se quedan en coma profundo y ellos se sienten dañados en su hombría y se frustran y se entristecen. O te pasas la vida discutiendo porque "es que yo y tu no has hecho tal", "es que yo lo tengo que hacer todo", "es que tu vas a tu bola y eres un egoísta". Y ya no tienes una casa, tienes un Toysr´us. Antes tu casa era sencilla pero tenia sus velitas, sus veladas, sus cenitas y sus reuniones de amigos. Ahora solo tienen mantas tiradas por todos los sitios, pilas de ropa, de juguetes, migas de pan entre los cojines y colores desparramados, Yo hablo desde mi experiencia de maternidad en solitario y, hasta ahora, con la familia lejos, pero no creo que sea tan diferente del resto de madres.
Volviendo al tema baja. Creo que es súper importante criar niños conscientemente. Esto quiere decir que un niño, por definición, tiene una serie de necesidades, entre ellas, y sobre todas, la de estar con su madre. La madre da calor, calidez, alimenta a su bebé, lo mece, le habla. El niño recibe todo esto como un estímulo y el calor y la cercanía de su madre le da seguridad, cobijo, tranquilidad. Si hemos tardado nueve meses en medio cocinarlo,está claro que requiere de otros tantos para terminarlo de preparar para la vida.
Jamás se da en otra especie que la madre se separe tan tempranamente de su cría , o mejor dicho, que separe a la cría tan tempranamente de los brazos de la madre. En otros países de Europa hay otra conciencia al respecto. Pero aquí que somos unos cromañones no tenemos ninguna.16 semanas. Cualquiera que sea madre sabe lo que significa 16 semanas. Una magdalenita a medio cocer. Un bebé que no sabe nada aún más allá de la voz de mamá y de sus brazos. Del latido de su corazón. Yo creo que deberíamos tomar conciencia de lo importante que es desde el minuto uno dar seguridad a nuestros hijos y enseñarles a caminar con el bastón del cariño y el cuidado. Alimentar sus sentimientos, hacer de los niños personas serenas y tranquilas, darles inteligencia emocional, enseñarles a jugar, a reír, a caerse y levantarse, a comer, adormir, a hablar…a todo esto se aprende.
Un pediatra me dijo una vez que a partir de los 3 años un niño empieza a estar preparado a explorar el mundo a dos pasos de su madre.Como cualquier animal. Si es que no tiene más misterio: COMO CUALQUIER ANIMAL.
Pero las autoridades no acompañan en este desarrollo inteligente de los niños. Ni en su enseñanza inteligente, ni en su intelectualidad. Los hacen dependientes, vulnerables, los exponen a la doctrina caprichosa del partido de turno y sus leyes de educación y los mantienen alejados de los padres a los que hacen trabajar jornadas maratonianas y con(escasa) posibilidad de reducción de jornada para poder estar con sus hijos bajo la presión de un despido o una sustancial rebaja salarial.
Nos han enseñado que a un hijo tenemos que darle todo, pero no nos han dicho que es lo más importante: tiempo. Tiempo, amor y paciencia.Tiempo para charlar, para jugar, para crecer. Paciencia para aprender a ir en bici. Para aprender a hacer pipí solitos. Amor para todo. Pero nos educaron en la sociedad del consumo y caímos en la trampa. Eres buen padre si le compras a tu bebé el mejor carrito, la mejor bici, la mejor cuna, los mejores juguetes,la ropa más molona, lo apuntas a un montón de cursos y planeas grandes cosas para ellos. Hacemos lo que podemos. No nos han enseñado a gestionar bien estos temas. A nuestros padres tampoco. El capitalismo les lanzó a ambos a trabajar como cabrones para comprar cosas que jamás necesitaron pero que debían tener,aunque fuera a plazos, sin saber si podrían, pero el espejismo era poderoso. El progreso, el modernismo. La competición con el de al lado, en suma. El tragar y tragar sin saber si quiera que estás tragando hasta que estás pillado a cuatro patas en las deudas y has caído en la trampa: seguir currando como cabrones para poder pagar todo lo que has hecho acopio que jamás necesitaste y que encima ahora te arrastra como piedra al cuello.
Me han llamado retrógrada y machista por decir que yo creo que se infravaloró en su momento la figura de la madre que cuida de sus hijos como elección personal y consciente. La figura de la mujer que en vez que trabajar decidió asumir la necesidad de su bebé de estar con ella y repartirse el trabajo. Y me he reído, claro. Y me he dado cuenta de mi error al equivocar los oídos.
Yo, ahora que soy madre, y soy madre sola excepto fines de semana alternos, me doy cuenta de que es UN TRABAJAZO enorme ser madre. Un cansancio agotador, una jornada de la que no plegas un solo minuto ni para poder hacer pipí en soledad. Que ya no vuelves a dormir una sola noche del tirón.Pero es que eso es ser madre (ojo! Y padre, pero la realidad es que los brazos que buscan los bebés son los de mamá, y esto es así por naturaleza, dejando aparte machismos y feminismos que no vienen al caso). No los anuncios de Nenuco ni de Puleva ni leches. Es tener a un enanito totalmente dependiente de tu humor, tu tiempo y tu cariño para ayudarle a pintar, a explicar cuentos y a desarrollarse por si mismo. Por eso aún entiendo menos la postura del gobierno,Español, Catalán, Vasco y de Murcia, de donde sea, que no respetan que las madres sean madres y hagan de los niños personas maduras emocionalmente. Y sobre todo, y ante todo, que no respetan la necesidad de los niños a estar con sus madres hasta que haya llegado el momento óptimo de empezar a andar por si mismos.
Y hasta que no entendamos esto, me temo que no habremos entendido nada, porque esto es el principio de los caminos que estamos caminando tan mal. Para nosotros ya es tarde, ya tenemos ese chip metido. Pero para los niños no.
Sin esa sensibilidad, que será. Digo yo.
Esto es muy extenso de debatir y de explicar. Son solo dos pinceladas
He estado pensando en profundidad sobre este tema, y es bastante doliente, en realidad. Hoy se me ha ocurrido comentar en una guarida(visto el resultado, no tiene otro nombre, pero me pasa por gilipollas, porque debería saber a estas alturas que con cierta gente no se pueden tocar ciertos temas)que la baja por maternidad, si tuviésemos consciencia de lo importante que es acompañar a un hijo los primeros años de su vida, debería ser de tres años. Mi argumentación en principio era bastante simple: si los grandes simios llevan a sus crías encima (literalmente) hasta esa edad, ¿Qué tienen nuestros hijos para tener que sufrir tan temprana separación de sus madres?. Es antinatural.
La sociedad enferma de valores en la que vivimos nos ha puesto, como siempre, y sobretodo, a las mujeres, en el filo de la navaja. Tenemos que ser heroínas. Flacas, guapas, modernas, competitivas, grandes profesionales, licenciadas, con agendas completísimas de obligaciones para demostrar que podemos ser igual que los hombres y además sabemos llevar la casa, tener hijos, criarlos, comprar, cocinar, limpiar, llevarlos al cole,cuidarlos si están enfermos, llevarlos al médico, a basquet, a piscina o adonde sea, porque también es súper importante que nuestros hijos estén tan repletos y tan estresados como nosotros, bien porque es lo que está de moda,bien por obligaciones de horario o bien porque a los niños les gusta (el tema de la casa, salvo benditas y contadísimas ocasiones, jamás se reparte al 50% con la pareja. Esto es así)
Los anuncios de bebés muestran siempre a nenes preciosos, gorditos y rechonchos que sonríen y duermen plácidamente. Que comen como limas y que no lloran ni un segundo. Padres que se miran alelados con cara de orgasmo infinito y que se quieren como si no hubiera un mañana.
La realidad es bastante diferente. Los niños lloran, y quieren los brazos de mamá y si no, lloran aún más. Se ponen enfermos, pillan febradas de escándalo que te dejan acojonada, van a menudo al pediatra, vomitan cada dos por tres y lo ponen todo perdido, se cagan en modo aspersión y te ponen perdida a ti y a lo que rodea, mean, perrean, patalean, no duermen bien, te llaman cuarenta veces no dejándote a ti tampoco dormir bien. Los llevas colgados en lachepa mientras pones la lavadora, preparas la cena, recojes los juguetes o vasa comprar. Lo dejan todo patas arriba. Los hombres reclaman atención y las mujeres están tan cansadas que en cuanto pillan la cama, se quedan en coma profundo y ellos se sienten dañados en su hombría y se frustran y se entristecen. O te pasas la vida discutiendo porque "es que yo y tu no has hecho tal", "es que yo lo tengo que hacer todo", "es que tu vas a tu bola y eres un egoísta". Y ya no tienes una casa, tienes un Toysr´us. Antes tu casa era sencilla pero tenia sus velitas, sus veladas, sus cenitas y sus reuniones de amigos. Ahora solo tienen mantas tiradas por todos los sitios, pilas de ropa, de juguetes, migas de pan entre los cojines y colores desparramados, Yo hablo desde mi experiencia de maternidad en solitario y, hasta ahora, con la familia lejos, pero no creo que sea tan diferente del resto de madres.
Volviendo al tema baja. Creo que es súper importante criar niños conscientemente. Esto quiere decir que un niño, por definición, tiene una serie de necesidades, entre ellas, y sobre todas, la de estar con su madre. La madre da calor, calidez, alimenta a su bebé, lo mece, le habla. El niño recibe todo esto como un estímulo y el calor y la cercanía de su madre le da seguridad, cobijo, tranquilidad. Si hemos tardado nueve meses en medio cocinarlo,está claro que requiere de otros tantos para terminarlo de preparar para la vida.
Jamás se da en otra especie que la madre se separe tan tempranamente de su cría , o mejor dicho, que separe a la cría tan tempranamente de los brazos de la madre. En otros países de Europa hay otra conciencia al respecto. Pero aquí que somos unos cromañones no tenemos ninguna.16 semanas. Cualquiera que sea madre sabe lo que significa 16 semanas. Una magdalenita a medio cocer. Un bebé que no sabe nada aún más allá de la voz de mamá y de sus brazos. Del latido de su corazón. Yo creo que deberíamos tomar conciencia de lo importante que es desde el minuto uno dar seguridad a nuestros hijos y enseñarles a caminar con el bastón del cariño y el cuidado. Alimentar sus sentimientos, hacer de los niños personas serenas y tranquilas, darles inteligencia emocional, enseñarles a jugar, a reír, a caerse y levantarse, a comer, adormir, a hablar…a todo esto se aprende.
Un pediatra me dijo una vez que a partir de los 3 años un niño empieza a estar preparado a explorar el mundo a dos pasos de su madre.Como cualquier animal. Si es que no tiene más misterio: COMO CUALQUIER ANIMAL.
Pero las autoridades no acompañan en este desarrollo inteligente de los niños. Ni en su enseñanza inteligente, ni en su intelectualidad. Los hacen dependientes, vulnerables, los exponen a la doctrina caprichosa del partido de turno y sus leyes de educación y los mantienen alejados de los padres a los que hacen trabajar jornadas maratonianas y con(escasa) posibilidad de reducción de jornada para poder estar con sus hijos bajo la presión de un despido o una sustancial rebaja salarial.
Nos han enseñado que a un hijo tenemos que darle todo, pero no nos han dicho que es lo más importante: tiempo. Tiempo, amor y paciencia.Tiempo para charlar, para jugar, para crecer. Paciencia para aprender a ir en bici. Para aprender a hacer pipí solitos. Amor para todo. Pero nos educaron en la sociedad del consumo y caímos en la trampa. Eres buen padre si le compras a tu bebé el mejor carrito, la mejor bici, la mejor cuna, los mejores juguetes,la ropa más molona, lo apuntas a un montón de cursos y planeas grandes cosas para ellos. Hacemos lo que podemos. No nos han enseñado a gestionar bien estos temas. A nuestros padres tampoco. El capitalismo les lanzó a ambos a trabajar como cabrones para comprar cosas que jamás necesitaron pero que debían tener,aunque fuera a plazos, sin saber si podrían, pero el espejismo era poderoso. El progreso, el modernismo. La competición con el de al lado, en suma. El tragar y tragar sin saber si quiera que estás tragando hasta que estás pillado a cuatro patas en las deudas y has caído en la trampa: seguir currando como cabrones para poder pagar todo lo que has hecho acopio que jamás necesitaste y que encima ahora te arrastra como piedra al cuello.
Me han llamado retrógrada y machista por decir que yo creo que se infravaloró en su momento la figura de la madre que cuida de sus hijos como elección personal y consciente. La figura de la mujer que en vez que trabajar decidió asumir la necesidad de su bebé de estar con ella y repartirse el trabajo. Y me he reído, claro. Y me he dado cuenta de mi error al equivocar los oídos.
Yo, ahora que soy madre, y soy madre sola excepto fines de semana alternos, me doy cuenta de que es UN TRABAJAZO enorme ser madre. Un cansancio agotador, una jornada de la que no plegas un solo minuto ni para poder hacer pipí en soledad. Que ya no vuelves a dormir una sola noche del tirón.Pero es que eso es ser madre (ojo! Y padre, pero la realidad es que los brazos que buscan los bebés son los de mamá, y esto es así por naturaleza, dejando aparte machismos y feminismos que no vienen al caso). No los anuncios de Nenuco ni de Puleva ni leches. Es tener a un enanito totalmente dependiente de tu humor, tu tiempo y tu cariño para ayudarle a pintar, a explicar cuentos y a desarrollarse por si mismo. Por eso aún entiendo menos la postura del gobierno,Español, Catalán, Vasco y de Murcia, de donde sea, que no respetan que las madres sean madres y hagan de los niños personas maduras emocionalmente. Y sobre todo, y ante todo, que no respetan la necesidad de los niños a estar con sus madres hasta que haya llegado el momento óptimo de empezar a andar por si mismos.
Y hasta que no entendamos esto, me temo que no habremos entendido nada, porque esto es el principio de los caminos que estamos caminando tan mal. Para nosotros ya es tarde, ya tenemos ese chip metido. Pero para los niños no.
Sin esa sensibilidad, que será. Digo yo.
Esto es muy extenso de debatir y de explicar. Son solo dos pinceladas

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