No ha podido soportar

Estoy en shock. Acabo de escuchar por la televisión la noticia d que un chico de 36 años, un chico como yo, se ha suicidado porque ya no ha podido soportar mas la presión de no poder pagar su alquiler al recibir la maldita orden de desahucio. Un chico, del que desconozco el nombre, que ya no ha podido resistir el horror del goteo diario, el no tener ni para comprar el pan. Un hombre casado, con dos hijas pequeñas.
En este país miserable y desgraciado en el que políticos sin escrúpulos están metiendo las dos pezuñas delanteras en los pastizales y se lo llevan caliente, donde hay duques empalmados, gente que se va de rositas, cuentas en suiza, sobres de quita y pon, eres a medida...hay criaturas que, angustiadas, no pueden más y se quitan de en medio.
Se esta rescatando a los bancos y los bancos no sueltan un duro, mientras la reforma laboral cumple escrupulosamente con su función, la de poder despedir a miles de personas pagándoles cuatro putas mierdas y dejándolas en la rue, mientras esta gente esta comiendo en restaurantes y olvidándose de que existe precisamente esta realidad: la de que hay personas que ya no pueden más.
Las ayudas que se dan no pasan de los 426 euros y un alquiler no baja de 500 mínimo de media. ¿Como esperan que salgamos de esta ratonera perversa de misera, de hambre, de necesidad? Los usureros (aka bancos y cajas) deben creer que un padre y una madre de familia, que una persona joven o una pareja próxima a la jubilación no pagan sus letras por la risa, que les mola estar siempre como funambulistas paseándose por la cuerda floja con un foso de cocodrilos hambrientos relamiéndose a sus pies.
Yo conozco gente que hace tiempo que no PUEDE pagar sus pisos. Que tienen niños pequeños. Que van a buscar pañales y ayuda a la Cruz Roja, porque este país es tan cabronazo que cuando pides ayuda al estado, te mandan a las ONG´s, que están sosteniendo con pinzas MILLONES de realidades terribles. Conozco y he estado con gente que he visto llorar porque sus hijos no tienen unos zapatos dignos con los que ir al colegio, un buen abrigo. Que saben que esas criaturas no están comiendo lo que deberían para estar bien alimentados porque ni siquiera ellos han podido comer nada hoy. Yo misma he llorado de impotencia muchas veces al verlo. Y pienso en este chico que ya no ha podido soportarlo más y se ha quitado la vida.
La ministra Ana Mato pagó (ja, ja, ja, ja) en confeti para una fiesta para su hijo más de 4000 euros. En confeti. Pagó. Me pregunto cuantos zapatos de cuantos niños y cuantos abrigos podrían pagar todo ese confeti.
Vivimos en un país (y un mundo) obsceno en el que la mierda que sube de nuestras cloacas ya emite un pestazo insoportable. Ya ni el mas miserable puede omitir que el hambre empieza a correr por nuestro país sin frenos y cuesta abajo. Nos podemos, ya no podemos seguir disimulando sin ayudar al de al lado. Ya no podemos comprarnos unos zapatos carísimos porque están de moda mientras hay un niño que tiene que ir al cole con los zapatos rotos. Ni gastarnos un pastizal en una cena mientras hay niños que tienen hambre AQUÍ. Somos de la misma especie, debería ser obligatorio sostenernos entre nosotros para paliar estas desigualdades tan terroríficas. Ya no podemos disimular mas que si el que no trabaja es porque no quiere, que si se quejan de vicio... Ya no sirven las excusas para refugiarnos en nuestras casitas y cerrar la puerta con la cabeza bajo la almohada creyendo que sólo llueve torrencialmente de puertas para afuera.
Me avergüenzo de tantas cosas. De que quien esta cobrando del estado, que les están trincando con el carrito del helado, a los de aquí, a los de allí, porque aquí no hay Catalunya ni España ni pollas en vinagre (bueno, esto ultimo vete tu a saber) les suden las gónadas sentados sobre un país al que empieza a filtrarse la misera entre las grietas del ladrillo que han empobrecido a los medianos y miserabilizado a los pobres.
No tiene un orden lógico, no esta bien estructurado lo que he puesto. Pero me han hervido los dedos y tengo los ojos llenos de lagrimas pensando en ese padre de dos hijas que nació el mismo año que yo que ya no ha podido soportarlo más.
¿Cuantas muertes puede soportar un gobierno preñado de corrupción, una oposición vendida, un sistema financiero hambriento y usurero, una calle incendiada de indignación, y seis millones de personas que cada día piensan como van a comer hoy o mañana?

Te temo que muchas. Deseo que muy pocas. Que arda, por Dios, que arda ya. Tenemos que parar YA todo esto.

Hoy me siento triste. Cada hermano que se nos mata debería ser día de luto nacional. Porque todos en mayor o menor medida, por obra y omisión, nos hemos sabido sostenerle.

No nos vamos a rendir. Jamás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

YO TE INVOCO

16 semanas de baja maternal