Entradas

Mostrando entradas de enero, 2013

El precio que hay que pagar

Sé que valgo más por lo que callo que por lo que digo. Porque soñando digo lo que siento y entonces sé que hago lo correcto, callando. Hay ocasiones en la vida en las que tirarse a la piscina aún a sabiendas que está vacía vale la pena, pues el golpe en sí es una recompensa, una señal, un camino. Sólo se despierta de los sueños de letargo con grandes aspavientos al más puro estilo Louis de Funienses. Cuando uno lleva tiempo caminando por la senda y sólo el eco le responde, sabe que ha llegado el momento de tirarse a la piscina, conscientemente. Es únicamente entonces cuando te reciben litros de agua fresca y renovadora, para abrazarte diciéndote que otra etapa ha empezado. El precio que hay que pagar por vivir a menudo son sanguijuelas emocionales que nosotros mismos nos encargamos de mantener gordas, sanguinolentas y cebadas pegadas a nuestra piel para poder auto compadecernos, que es la cosa más deprimente a la que llega un ser humano. Mantener a salvo sus miedos...

Operador

Esto pretende ser un balcón. Un balcón quizás ciego, o absurdo, en absoluto leído o estudiado. Un balcón que nace de la indignación mas profunda y de la necesidad de rentabilizar emocionalmente la pastilla roja que escogí en su momento, hace años ya, que me esta mostrando la realidad de la vida que vivimos. Vivimos yo y gente como yo, porque realidades hay muchas y totalmente paralelas. Hemos llegado al extremo de convivir con imágenes grotescas, gente gorda con personas rebuscando en los contenedores, niños con bambas que cuestan la mitad de lo que cobra una persona anciana, mientras otros tienen que comer en el colegio porque en casa no tienen con que darles. Mentes huecas con culos hinchados por bisturís y genios que se apocan en las sombras porque no dan la talla. Hemos emparentado hasta la normalidad corrupción con miseria, caridad y necesidad, y los hemos hecho cotidianos, amables. Hemos caído en la trampa. Bueno, pues yo, dimito. Seguiremos en breve. Sed bienvenidos...