YO TE INVOCO

Me encuentro sin fuelle. No tenéis la sensación a veces de que la vida os supera? Yo si. Pero debo ser de las únicas que no ha resuelto tener una vida de postureo de instagram y vivir en la línea de la realidad que resulta a veces tan brutal y tan cansina. Bueno, eso y que a mis 43 años (ouch!) no tengo un cuerpo tipo muñeca duro como una pelota de goma, sino más bien la cosa se pone fláccida. El tiempo pasa inexorablemente.
He estado repasando mis notas de facebook y me he dado cuenta que antes de ser madre mi nivel de inspiración era una cosa brutal. Ahora solo me inspira cierta chispa mental ver noticias absurdas sobre los succionares de clítoris, por lo novedoso del asunto (por fin se dan cuenta de qué narices era eso ahí en medio puesto pa qué, y que por cierto ni siquiera os he visto en directo). Bueno, eso y todo lo grotesco que me rodea, que, carajo, es mucho. Dicen que cuando el demonio se aburre mata moscas con el rabo. Yo tengo un buen puñado aquí a mis pies.
Donde quedó toda la locura creativa que vivía en mi cerebro? era pura ebullición. leer, escribir, charlar, conferenciar, filosofar plan bar barato "beba Mirinda el refresco de moda". Cuando ser un poco diferente y tomar té era de ser un guais de la vida. Y hablar de Nietzsche, hablar de la música underground, que este o aquel artista de pinacoteca inasumible o de temas políticos, cuando la política no era un abrevadero de patos furiosos que solo se desgañitan para nada. Sabes? Yo tenia la cosa de andar cantando por las calles, o diciendo lo que me diera la gana. Perder del todo la vergüenza y ser un Ser libre. Yo deseaba no ser una oveja del rebaño. Crear, viajar, sentir, vivir...sin saber exactamente que querían decir todas estas cosas. Yo siempre fui un alma loca que la vida se le hacia poca, corta y rápida. Demasiado corto el espacio-tiempo para poder paladear cada sensación, cada letra, cada estrofa, cada grito, cada mirada, cada caricia. Rápido, corto. Veloz.
Y doscientos mil años más tarde, siendo ya madre, madurita, cuarentona, superada como las que dice Maitena (de las de oye...pues esos labios con un poquito de hialurónico quedan bastante bien y no se nota nada)(nota mental - NO POCO!!!!)
Pero sabes....cuando me quedo en silencio mental, y miro a mi alrededor, veo los libros que leí, las cosas que sentí. Cada página que exprimí buscando las respuestas a mis preguntas. Y empiezo a echar la vista atrás para buscarme. Y me encuentro. Con las mismas ganas intactas de cantar, aspavientear, inventar verbos como el anterior, bailar, gritar y mandar a la mierda a quien me apetezca hacerlo. Creo que esta mujer madura que escribe es la que le robó la pasión a aquella mujer joven. Creo que no han llegado a un pacto de no agresión. Que en algún momento firmó un contrato fijo, empezó a cotizar en la seguridá sosiá, como diria Ivà (si no sabéis quien es, peor para vosotros), y se olvidó de la sangre que le quemaba en las venas. Una vez una mujer me llamó gaueko txoria, ave nocturna. Mis ojos se abrían para ver lo que yo creía que no veía nadie. Siempre me interesó lo alternativo, lo oculto, esa cara desconocida que no me enseñaron. El alma del poeta. El vino de Baco. La rueca de Penélope. Yo quise escuchar los cantos malditos de las sirenas, y a veces me dejé llevar, a veces me dejé estrellar, a veces supe escapar.
Y heme aquí. En una especie de kilómetro cero al que rodeo y rodeo y, joder....que pasa? Que coño pasa? Donde está ella?
Tengo la necesidad de encontrar a aquella que era y traerla de vuelta, para empaparme de su vida y que me recuerde cual era aquella llama que me hacia sentir como una hidra.
Hoy he querido abrir la puerta. NEcesito abrir la puerta. Necesito que regreses. Que se vaya la Rottenmaier con lumbalgia y vuelva la que al cerrar los ojos, sentia que era como un guepardo corriendo entre los árboles, instinto puro y seguro de que no chocaría con ninguno, que no seria derribada.
No me gusta lo que veo en el mundo que vivimos, solo salvo algunas cosas que me rodean como extrañas perlas negras de incalculable valor, que me son necesarias como el comer para sobrevivir. Quien me iba a decir que a la que iba a echar de menos por encima de todas, era a mi. Que mueca absurda la vida.
Vivámosla.

Yo te invoco.


Comentarios

  1. Leona. Solo tienes 43 años. Te quedan como mínimo otros 43 por delante.
    No busques volver a la que fuiste. Esa nunca volverá. Mira hacia delante y busca la que quieres ser.
    Besos

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